El pescador y el pez
por Félix María Samaniego
Recoge un pescador su red tendida,
y saca un pececillo. —Por tu vida,
exclamó el inocente prisionero,
dame la libertad. Sólo la quiero,
mira que no te engaño,
porque ahora soy ruin; dentro de un año
sin duda lograrás el gran consuelo
de pescarme más grande que mi abuelo.
¡Qué!, ¿te burlas?, ¿te ríes de mi llanto?
Sólo por otro tanto
a un hermanito mío
un señor pescador lo tiró al río.
—¿Por otro tanto al río? ¡Qué manía!,
replicó el pescador. ¿Pues no sabía
que el refrán castellano
dice: “Más vale pájaro en la mano…”?
A sartén te condeno, que mi panza
no se llena jamás con la esperanza.
Esta fábula la trae al Fabulario Don Alejandro.